domingo, 2 de octubre de 2011

¿Qué significa ser reflexivo?

¿Qué es reflexibilidad?

 Es un proceso que tiene el ser humano, donde analiza, de acuerdo a sus capacidades y habilidades lo que desee desarrollar como el mismo conocimiento. La reflexividad busca lograr que las personas, en especial los adolescentes, sean capaces de entender la magnitud de las acciones que van a realizar, que analicen si esa acción les traerá consecuencias positivas o negativas.

Ventajas de ser reflexivos:

-          Se realizaran las acciones que contribuyan a mejorar la calidad de vida de la persona
-          Su vida tendrá más satisfacciones que la vida de una persona que solo actúa por inercia o por influencia de sus pares
-          Mayor capacidad  de análisis, que a largo plazo será muy beneficioso en su vida
-          Mejor desempeño tanto en los estudios como en las diversas tareas que tiene un adolescente

¿Por qué los adolescentes no actúan reflexivamente?

Muchas veces la presión del grupo influye de manera considerable en el adolescente, instándolo a realizar acciones que van en contra de sus principios y valores por el simple hecho de estar de “moda” o porque todo el mundo lo hace.
El adolescente se encuentra en un dilema, hacer lo que mi grupo de amigos dicen que haga aunque vaya en contra de mis valores o rechazar esa acción y como consecuencia ser marginado socialmente. El adolescente reflexivo evalúa la situación con sus pros y contras, de tal manera que la reflexión que obtenga le guíe en lo que debe hacer.
Ser reflexivo no se trata solo de realizar acciones buenas sino de estar convencidos plenamente de que se está tomando la decisión más correcta para la vida. Pues el futuro de una persona depende de las decisiones que se tomen en determinadas situaciones.
En la adolescencia también hay una mayor capacidad de reflexión, donde el adolescente va a compararse con los otros muchachos que están a su alrededor, y con base en ello, llegan a establecer iniciativas propias y un concepto de sí mismos que les permite afrontar la vida de una manera más exitosa.
El pensamiento del adolescente difiere del pensamiento del niño. Los adolescentes son capaces de pensar en términos de lo que podría ser verdad y no sólo en términos de lo que es verdad. Es decir, pueden razonar sobre hipótesis porque pueden imaginar múltiples posibilidades. Sin embargo, aún pueden estar limitados por formas de pensamiento egocéntrico, como en el caso de los niños.

El nivel más elevado de pensamiento, el cual se adquiere en la adolescencia, recibe el nombre de pensamiento formal, y está marcado por la capacidad para el pensamiento abstracto. En la etapa anterior, llamada etapa de las operaciones concretas, los niños pueden pensar con lógica solo con respecto a lo concreto, a lo que está aquí y ahora. Los adolescentes no tienen esos límites. Ahora pueden manejar hipótesis y ver posibilidades infinitas. Esto les permite analizar doctrinas filosóficas o políticas o formular nuevas teorías. Si en la infancia sólo podían odiar o amar cosas o personas concretas, ahora pueden amar u odiar cosas abstractas, como la libertad o la discriminación, tener ideales y luchar por ellos. Mientras que los niños luchan por captar el mundo como es, los adolescentes se hacen conscientes de cómo podría ser.

 Factores que influyen en la madurez intelectual

 Aunque el cerebro de un niño se haya desarrollado lo suficiente como para permitirle entrar en la etapa del pensamiento formal, puede que nunca lo logre si no recibe suficientes estímulos educativos y culturales. En la adolescencia, no solo hay una maduración cerebral, sino que el ambiente que rodea al adolescente también cambia, su ambiente social es más amplio y ofrece más oportunidades para la experimentación.

Todos estos cambios son fundamentales para el desarrollo del pensamiento. La interacción con los compañeros puede ayudar en este desarrollo. Según las investigaciones realizadas en Estados Unidos, cerca de la sexta parte de las personas, nunca alcanza la etapa de las operaciones formales.

Características típicas del pensamiento de los adolescentes

 Encontrar fallas en las figuras de autoridad. Las personas que una vez reverenciaron caen de sus pedestales. Los adolescentes se hacen conscientes de que sus padres no son tan sabios ni saben todas las respuestas, ni tienen siempre razón. Al darse cuenta de eso, tienden a decirlo alto y claro con frecuencia. Los padres que no se toman estas críticas de modo personal, sino que las consideran como una etapa del crecimiento y desarrollo de sus hijos, son capaces de responder a esos comentarios sin ofenderse y reconocer que nadie es perfecto.

Tendencia a discutir. A menudo, los adolescentes usan la discusión como un modo de practicar nuevas habilidades para explorar los matices de un tema y presentar un caso desde otros puntos de vista. Si los padres animan a sus hijos a participar en debates acerca de sus principios, mientras evitan llevar la discusión a título personal, pueden ayudar a sus hijos en su desarrollo sin crear riñas familiares.

Indecisión. Dado que los adolescentes acaban de hacerse conscientes de todas las posibilidades que ofrece y podría ofrecer el mudo, tienen problemas para decidirse incluso en las cosas más sencillas. Pueden plantearse diversas opciones y medir las consecuencias de cada decisión durante horas, incluso aunque se trate de temas poco importantes.

Hipocresía aparente. A menudo, los adolescentes no reconocen la diferencia entre expresar un ideal y buscarlo. Así, pueden usar la violencia en una marcha a favor de la paz, o protestar contra la polución mientras arrojan basura a la calle. Aún deben aprender que los valores no basta con pensarlos sino que deben vivirse para lograr un cambio.
 Autoconciencia. La autoconciencia se relaciona con la tendencia a sentirse observados y juzgados por los demás. Los adolescentes pueden ponerse en la mente de otras personas e imaginar lo que piensan. Sin embargo, como tienen problemas para distinguir entre lo que les interesa a ellos y lo que les interesa a los demás, suponen que los demás piensan de ellos igual que ellos mismos. Así, cuando un o una adolescente ve un grupo de chicos riéndose, "sabe" que se están riendo de él o ella. Aunque este tipo de autoconciencia se da también entre los adultos, en los adolescentes se da de un modo más intenso y son mucho más sensibles a las críticas, de modo que es importante que los padres se abstengan de ridiculizarlos o criticarlos en público.

Centrarse en sí mismos. Los adolescentes suelen creer que ellos son especiales, que su experiencia es única y que no están sujetos a las mismas leyes que rigen el mundo. Esto puede llevarlos a asumir conductas de riesgo, porque piensan que nada malo va a pasarles a ellos. Por ejemplo, una adolescente puede pensar que ella no va a quedarse embarazada, o que no va a acabar enganchada a las drogas, aunque tenga comportamientos de riesgo en ambos sentidos. No obstante, hay que tener en cuenta que este "optimismo ingenuo" puede darse en adultos en la misma medida. Es decir, cuando se les pide que evalúen, por ejemplo, su riesgo de morir en un accidente de tráfico, adolescentes y adultos pueden responder de manera similar. La diferencia es que el adulto aplica este modo de pensar en la práctica (siendo más prudente al volante, usando cinturón, etc.) y el adolescente es más propenso a no hacerlo.

¿Por qué estas habilidades sociales son tan importantes en el adolescente?


Los adolescentes se sienten desorientados, no saben hacia donde van o qué hacer en determinadas circunstancias. Por ello el aprendizaje de la asertividad como un medio de comunicación eficaz y de la reflexividad le ayudará a encaminarse y poder tomar sus propias decisiones.
Se busca que el adolescente vaya aprendiendo de una forma madura cómo enfrentar los restos y demandas que el mundo de hoy propone, sólo así será una persona capaz de competir en el mundo tanto en el ámbito laboral como en los diferentes campos que se va a desarrollar.
La adolescencia es una etapa de cambios dramáticos en la persona pero sin la ayuda de los padres y maestros, estos cambios serán mucho más difíciles de entender y por tanto sobrellevar.
Por esto es necesario que tanto los padres como los maestros estén dispuestos a guiar esta nueva de la vida de sus hijos, enseñándoles con el ejemplo a practicar la asertividad, qué mejor lugar para aprender que en el propio hogar o en el colegio que es el segundo hogar de la persona. También la reflexividad, porque sin ella las acciones que realizaremos carecerán de importancia en nuestra vida, serán actos vacíos, realizados por simple inercia o influencias por el grupo que nos rodea. Nos ayudará a sentirnos seguros de lo que hacemos y somos, por tanto las decisiones que tomemos sólo dependerán de nosotros mismo, tal vez nos equivoquemos pero si somos conscientes de ello, entonces trataremos de enmendarlo y volver a levantarnos para seguir.
Porque el mundo de hoy necesita personas con ganas de seguir no necesita personas mediocres que al primer obstáculo de dejan caer y ya no quieren seguir.
Adolescente sé asertivo y reflexivo, estas cualidades cambiarán tu vida.


                                                                          Karla Pichón Vásquez

1 comentario:

  1. Hola que tal, muy buen articulo lo he tomado para desarrollar una clase con mis alumnos. Gracias!

    ResponderEliminar